Guerra comercial entre los EE.UU y China

Guerra comercial entre los EE.UU y China

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1.- La guerra comercial entre los Estados Unidos y China es un hecho que es muy improbable que se resuelva pueda resolver en el corto e, incluso, mediano plazo.

2.- Aparte del avance tecnológico chino en el espacio, en defensa, en computadoras cuánticas o de alta velocidad y mucho otros campos, la guerra comercial fue gatillada por el lanzamiento del programa “Made in China 2025”. China afirmó que ese año sus productos alcanzarían la calidad de los de Corea del Sur, Japón o Alemania. La mejor calidad se vende a precios más altos y una economía ligada a ese programa se puede hacer mucho más rica que lo que es actualmente.

3.- No obstante, es cada vez más claro que el tema no es aranceles más o de aranceles menos. Lo que está en disputa es quién tiene la hegemonía tecnológica mundial y cuál es la potencia mundial dominante en los próximos decenios. Estados Unidos prefiere un mundo unipolar y China uno multipolar. Al creciente aislamiento estadounidense China opone la conciliadora Ruta de la Seda, que se extiende prácticamente a todos los rincones del planeta.

4.- El actual es un mundo unipolar en el que Estados Unidos dominaba hasta hace poco sin contrapeso. Para algunos es la hegemonía del mundo anglosajón la que también está en juego ya que, junto a los Estados Unidos, está el Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Para otros es todo Occidente el que corre peligro ante el empuje de los países asiáticos. Ernst & Young calcula que el 2030 el 66 % de la clase media mundial estará en Asia, con mil millones de chinos y cuatrocientos cincuenta millones de indios. Que América anglosajona bajará de un 18 a un 7% y Latinoamérica se ubicará con un 6 por ciento. Para otros es un choque de civilizaciones entre la cristiana y la islámica y la cristiana y Oriente.

5.- Cabe tener presente que el tema de las relaciones internacionales no puede ser analizado sin tener a la vista los componentes de seguridad y defensa, entre otros. Ello porque la guerra comercial ha ido acompañada de mayores tensiones en el Mar de la China, entre China, Taiwán y los Estados Unidos, entre la India y Pakistán por la disputa sobre Cachemira, o entre las dos Coreas que oscila de una larga confrontación a posibles acuerdos. Hoy está el quiebre entre Corea del Sur y Japón y se ha roto la colaboración en inteligencia. También está presente la pugna ya antigua entre Japón y China o, en las últimas semanas, las protestas en Hong Kong. Hay entonces realidades que existen desde hace tiempo y otras que están emergiendo. Los sistemas de armamentos se desarrollan rápidamente y las fuerzas armadas de Estados Unidos, Rusia y China están cada vez más cerca de algún accidente de consecuencias. Tampoco se sabe a ciencia cierta el verdadero potencial militar de esos actores principales, al que debe agregarse las armas biológicas, químicas y las que se comienzan a ubicar en el espacio y en los fondos marinos.

6.- Mi impresión es que Chile debe despertar. El Estado, con todas sus reparticiones, los partidos políticos y las universidades debieran dedicar más tiempo para pensar acerca de las consecuencias que una agudización de las posturas de los principales actores internacionales pudiera tener para nuestro país, entendiendo que no es mucho lo que podemos hacer, excepto sumar nuestra voz para que impere la paz mundial y el libre comercio que nos permita comerciar y mirar el futuro con cierta confianza.

7.- Cabe, en mi opinión, hacer un esfuerzo colectivo y tomarle el peso a lo que está sucediendo con antelación, sin causar alarma pública, pero con la seriedad debida, ya que lo pudiera estar en juego es nuestro desarrollo. Chile tiene una experiencia anterior, que fue la crisis del salitre, en las postrimerías de la Primera Guerra Mundial.

Por Carlos Parra Merino, ex embajador.
Comisión Internacional P.R.