Entrevista a Carlos Maldonado en Semanario Cambio21: “El nuevo pacto abre un...

Entrevista a Carlos Maldonado en Semanario Cambio21: “El nuevo pacto abre un camino para construir una nueva alternativa, más progresista”

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Carlos Maldonado, actual presidente del Partido Radical en conversación con Cambio21 manifestó su deseo de alcanzar acuerdos en la oposición, incluso con el Frente Amplio, para afrontar la elección de constituyentes, para poder hacer la Constitución que los chilenos esperan, que les devolvería su soberanía para tomar decisiones sobre el futuro del país. En cuanto al pacto de “Unidad Constituyente” cree que “nació con un gran gesto político, y eso permite abrigar esperanzas de que se transforme en una coordinación política que dé respuesta a las necesidades que está expresando Chile”.

¿Cuál es su opinión acerca de la falta de acuerdo en la oposición para enfrentar elecciones de gobernadores regionales?

Creo que lo que ocurrió fue que, algunos miramos esto del punto de vista de los principios y otros lo miraron del punto de vista de las circunstancias. Como principio, yo creo que era el momento de mostrar una nueva manera de entender la política, de leer bien el malestar ciudadano, las nuevas demandas de participación de la gente y por lo tanto, permitir que fuera la ciudadanía la que definiera los nuevos liderazgos de la centroizquierda, independientemente de a quien, dentro de la centroizquierda, beneficiaran esas decisiones ciudadanas. Había que tener voluntad de competir, voluntad de entregarle la decisión a la gente. Y no todos los actores de la centroizquierda tuvieron la misma voluntad.

Yo no voy a hacer escarnio de nadie, pero no todos tuvieron la misma voluntad. Algunos estábamos firmemente comprometidos con entregar la capacidad de decidir las candidaturas a la ciudadanía, y otros preferían otro tipo de tratativas políticas, acuerdos entre partidos, y esas diferencias, la verdad es que impidieron que tuviéramos una sola definición conjunta frente al desafío que se nos planteaba, en esta oportunidad, el hacer primarias para la elección de los gobernadores regionales.

¿Usted cree que los que participaron en las reuniones buscando un acuerdo, llegaron con ideas preconcebidas de que querían ciertas regiones para ellos. Tal vez eso fue entrabando la discusión?

Es que el blindaje y primarias son cosas incompatibles, no se pueden compatibilizar. Si uno dice “quiero primarias, pero no quiero que compitan los demás en tales o cuales regiones”, la verdad que cómo le explicas a la ciudadanía que pactaste primarias y después, como por arte de magia, desaparecieron los candidatos de varios partidos. Cuando en las regiones la gente sabe quiénes son las personas que han manifestado intenciones de ser candidato o candidata. El mismo día se inscriben las candidaturas y el pacto. Cómo íbamos a decirle a la ciudadanía que en seis regiones, que es lo que plantearon Unidad por el Cambio y el Frente Amplio, que desparecieron todos los candidatos radicales, socialistas, democratacristianos, PPD. Era totalmente inentendible. La crítica hubiera sido feroz, imagínese qué tipo de primarias, una tomadura de pelo. La verdad es que era incompatible. Yo no creo que un partido no tenga derecho a plantear si quiere tener cierta seguridad, pero si la quiere no puede ir a primarias, es así de simple, porque en una elección, nadie te puede garantizar el resultado, tienes que trabajar para que la gente te favorezca con su voto. No existen los resultados garantizados cuando las decisiones se democratizan.

¿Tal vez a las primarias deberían partir de una hoja en blanco y de ahí iniciar con las negociaciones y tomar las decisiones?

Es lo que nosotros hicimos. Sinceramente, las de los seis partidos que nos agrupamos en el pacto “Unidad Constituyente” son las primarias de verdad. Las primarias del pacto Unidad Constituyente son las primarias de verdad, pactamos en las 16 regiones, con un total de 52 candidaturas y todos competimos con todos. Ahí, si uno observa la lista de candidatos, no hay blindaje, todos competimos con todos. Nadie pidió bajar candidatos. Porque hay que entender que Chile cambió, que la gente quiere decidir. La gente va a tomar mejores decisiones que las cúpulas, eso siempre va a ser mejor. Aparte que éticamente es mejor, políticamente también es mejor. Son mejores decisiones las ciudadanas. Entonces, ¿a qué renunciamos los partidos del pacto “Unidad Constituyente”, que sometimos a todas nuestras candidaturas a las primarias?, renunciamos al manejo de las definiciones de las candidaturas, al poder de decidir nosotros, y dijimos; decida la gente y ahí están todas nuestras candidaturas. Hicimos un gesto de alto valor ético y político. Dejamos que la gente decida, y no todos los partidos estuvieron dispuestos a eso.

¿Este nuevo pacto que formaron ustedes, “Unidad Constituyente”, qué significa, qué futuro tiene, es solo por estas elecciones?

Creo que partió haciendo un gesto muy valioso, acorde a los tiempos, a la mayor participación ciudadana, más directa, y por lo tanto, el valor ético y político de la decisión que tomamos estoy seis partidos, el 30 de septiembre, creo que augura un gran futuro, que puede ser esta articulación política una repuesta real a las demandas ciudadanas de cambio y de democratización. Creo que nació con un gran gesto político y eso permite abrigar esperanzas de que se transforme en una coordinación política que dé respuesta a las necesidades que está expresando Chile y que se convierta en una alternativa sólida de futuro. Esto no significa descartar el aporte que puedan hacer las demás fuerzas de centro izquierda, el Frente Amplio, el Partido Comunista, el Frente Regionalista Verde Social, habrá que ver manera de concordar esfuerzos para el proceso constituyente, un esfuerzo programático para un futuro gobierno. Creo que el pacto Unidad Constituyente abre un camino amplio y fecundo de construir una nueva alternativa para Chile, progresista, sólida.

¿Y en ese pacto existe todavía espacio para que otros partidos lo puedan integrar?

Por cierto, nosotros tenemos las puertas abiertas a todos los que compartan: Uno: la voluntad de promover, defender y practicar la democracia, como lo hicimos al pactar primarias abiertas, amplias, sin blindaje, sin exclusiones. Dos: que compartan la necesidad de cambios urgentes que ha expresado la ciudadanía en materia de distribución del ingreso, pensiones, salud, educación, igualdad de género, reconocimiento de nuestros pueblos originarios, descentralización, etc., y que compartan la necesidad y la convicción de que para hacer todos esos cambios, para hacerlos de buena manera, tenemos que tener acuerdos programáticos y tenemos que construir mayoría. Hacer los cambios en minoría es muy difícil y ha traído muy malas experiencias a Chile en el pasado.

¿Ustedes saben que una oposición dividida perpetúa el modelo que la gente no quiere más?

Ahora en Chile hay un sistema político que establece en materia presidencial la segunda vuelta. Si las fuerzas progresistas somos capaces de llevar una candidatura única, o de unirnos en segunda vuelta, no tiene por donde ganar la derecha. Lo que pasó el 2017 es que no se pudo con la necesaria unidad, ni antes ni después de la primera vuelta. O sea, no hubo unidad para la primera ni la segunda vuelta. Tenemos que ver la capacidad de, o articular un programa común, amplio, con una sola candidatura, o tal vez llegar con más de una candidatura, pero con ciertos acuerdos programáticos mínimos que nos permitan sumar fuerzas eficazmente en segunda vuelta.

Se habla que la gran batalla constitucional se dará en abril y sí que es necesario que la oposición vaya unidad porque de lo contario la derecha ganaría sin moverse de su escritorio. ¿Qué opina usted?

Creo que lo que tenemos que ver para la elección del órgano constituyente es la manera de sumar fuerzas de la oposición. Tenemos que encontrar la manera más eficaz de sumar fuerzas para que no pase lo que pasa actualmente en la Cámara de Diputados, en que la derecha obtuvo el 38% de los votos y tiene el 47% de los diputados, porque ellos fueron en una sola lista y la centroizquierda fue dividida en tres listas. Entonces, claramente el sistema electoral castiga la división y por eso es importante que en la elección para el órgano constituyente que se va a hacer en abril -vamos a tener que trabajar duro cada día, pero asumiendo que por lógica va a ganar el Apruebo y la Convención Constitucional el 25 de octubre y entonces va a haber elección de constituyentes en abril- y en esa ocasión tenemos que ser capaces de sumar fuerzas para que tengamos una mayoría amplia en el órgano constituyente y podamos contribuir de manera decisiva a los contenidos de la nueva Carta Fundamental.

Pero, hay que partir por ganar el plebiscito que ya está muy cerca. ¿Cree usted que se va a concretar su realización?

Yo creo que el 25 de octubre de 2020 va a ser una gran fiesta de la democracia, equivalente al plebiscito del 5 de octubre del 88. La gente tiene muy claro lo que implica el plebiscito de octubre, que es recuperar plenamente la soberanía popular, que la soberanía vuelva al pueblo. Que la gente tenga el poder de decidir el futuro del país. La gente sabe perfectamente que ese poder le fue escamoteado por la dictadura y fue constreñido a través de una camisa de fuerza que es la Constitución del 80, que le ha entregado un terrible poder de veto a la derecha durante 30 arios, porque lo que se ha hecho en Chile ha sido lo que la derecha ha permitido, pues ha ejercido sin pudor su derecho a veto, en todas las materias sensibles lo ha ejercido. Ese derecho ilegítimo que le heredó la dictadura, que ellos apoyaron con tanto entusiasmo. Entonces, claramente la gente percibe que esto no tiene que ver con la política, con los políticos, tiene que ver con recuperar el poder para ellos, para la gente. Estoy seguro que va a haber una amplia participación y un triunfo muy amplio del Apruebo.

“El Frente Amplio nunca quiso primarias realmente”

Se ha culpado mucho al Frente Amplio de no procurar el acuerdo, por sus indecisiones, falta de experiencia para negociar, dicen algunos, y que por eso no se llegó a un acuerdo. ¿Cuál es su opinión en este sentido?

Yo creo que el Frente Amplio nunca quiso primarias realmente. Creo que la
verdadera posición del Frente Amplio es la que todo Chile conoció el domingo, cuando ellos emitieron un comunicado por escrito señalando sus razones por las cuales no querían ir a primarias con el resto de la oposición. La verdad es que recibieron tantas críticas después de eso, que yo creo que se abrieron un poco forzadamente a conversar de primarias, pero creo que su posición real es la que manifestaron el día domingo por escrito. Después se abrieron tarde a la posibilidad de pactar primarias, pero insisto no era su verdadera intención competir con el resto de la centroizquierda para que la ciudadanía definiera la candidaturas.

Acá, no es que no hayan resultado las conversaciones, el tema es si estábamos dispuestos o no, todos los partidos, a poner nuestros nombres, de nuestras candidatas y candidatos, a disposición de la ciudadanía para que definiera en primarias quienes llegaban a la papeleta final, a la elección de abril y eso, la verdad que, no todos tuvieron la voluntad, los que la tuvimos formamos el pacto Unidad Constituyente y lo inscribimos en el Servicio Electoral, fuimos los seis partidos que firmamos este pacto político, los demás, por distintas razones, no tenían esa misma voluntad de someter sus candidaturas a una definición previa. Su intención era llegar directo con sus candidaturas a la elección de abril, sin pasar por el filtro de la decisión ciudadana, que son las primarias.

¿En su opinión, observando el panorama actual, es posible recomponer
las confianzas perdidas y lograr acuerdos?

Yo creo que sí, soy optimista siempre. Las diferencias que podamos tener en la oposición, son mucho menos que las diferencias que todos nosotros tenemos con la derecha, por lo tanto tenemos que anteponer las cosas que nos unen a las que nos separan. Tuvimos ahora una diferencia sobre cómo enfrentar el proceso de candidaturas. Algunos apostamos por primarias y otros no, pero eso no significa que no nos siga uniendo la voluntad de hacer las transformaciones que la ciudadanía reclama, en compromiso con la democracia, la convicción de que tenemos que avanzar a un modelo de desarrollo mucho más humano, más integral, más justo y por lo tanto, yo estoy optimista que vamos a tener la capacidad de articular y sumar fuerzas, aunque no sea en una sola coalición, pero de agregar fuerzas para construir las mayorías necesarias.

¿Qué esperan los partidos tradicionales, del Frente Amplio. Fuad Chahín, presidente DC, dijo que se perdieron las confianzas y es imposible llega a acuerdos con ellos?

Personalmente y como Partido Radical, nosotros tenemos una mirada positiva del Frente Amplio, en general, de sus ansias de cambio, de sus aires de renovación. Ellos significan para la política nacional el compromiso de tanta gente joven con los destinos del país y la solidaridad, que son muy importantes. No todos los jóvenes se involucran en política, generalmente, como lo han hecho los integrantes del Frente Amplio. Por lo tanto, nosotros creemos que la voluntad transformadora que inspira al Frente Amplio debe ser parte de las mayorías que construyamos para darle a Chile las respuestas que necesita. Tenemos diferencias, creo que esta vez no estuvieron bien, se equivocaron. Creo que debieron haber estado dispuestos a entregar la decisión sobre las candidaturas a la ciudadanía. Pero eso no quita que tiene otros aspectos que son valiosos, que yo creo que es necesario que sean parte de la respuesta que construyamos para Chile.

¿Y qué pasa con el Partido Comunista?

Ellos, la verdad que son una fuerza que quiere cambios, una fuerza que ha sido parte de las reivindicaciones también que expresa la ciudadanía y creo que ellos tienen que hacer un aporte en términos de ayudar a construir las mayorías necesarias. En esta ocasión tuvimos una diferencia en cómo enfrentar el proceso electoral, pero eso no impide que podamos tener distintos tipos de acuerdos en el futuro, para construir las mayorías necesarias, tanto para el proceso constituyente como para hacer, desde el gobierno, los cambios necesarios, independientemente de quienes formen la coalición, de cuáles sean los acuerdos en materia presidencial, de quien llegue al gobierno. Creo que el conjunto de partidos, que nos definimos de centro izquierda, tenemos que tener acuerdos programáticos para que los cambios tengan el respaldo parlamentario necesario, se puedan aprobar e implementar.

Por lo tanto, habrá que ver qué tipo de acuerdos se construyen, pero claramente tenemos que ser capaces de construir mayorías con todas las fuerzas que tengan una visión progresista de la sociedad y que queremos reemplazar esta versión extrema del capitalismo que es el modelo neoliberal, que entrega al mercado todas las áreas de la vida social, incluso aquellas que tienen que ver directamente, en nuestra visión, con el rol del Estado, con la solidaridad, y con el bienestar general de las personas.

Tenemos que pasar a otro modelo de desarrollo, donde. por supuesto que la economía tiene que crecer, para que haya recursos para los planes sociales que queremos implementar, pero también que haya mucho mayor solidaridad. Que el Estado administre las grandes riquezas naturales de Chile, los recursos estratégicos, que diversifiquemos la economía, que promovamos el emprendimiento, la creatividad, que le demos oportunidades a nuestros jóvenes y que hagamos los cambios necesarios como un nuevo sistema de pensiones, de salud, un nuevo sistema de educación pública gratuita y de calidad en todos los niveles.

Hay muchos cambios por hacer, tenemos que hacerlos bien, con gobernabilidad, con solidez política y técnica, no bastan las buenas intenciones, hay que tener solidez política. Creo que tenemos la experiencia, también la visión de todo lo que se necesita y tenemos la voluntad de cambio real. Creo que el estallido social dejó en claro que la mayoría en Chile quiere un modelo, un país, una sociedad de corte socialdemócrata, que haya una combinación entre Estado, mercado, ciudadanos. Una combinación virtuosa entre esos componentes con una genuina democracia donde las decisiones pasen por la voluntad ciudadana y no le sean impuestas por un modelo que no lo toma en cuenta y, por el contrario, lo somete a muchos riesgos, endeudamiento, abusos, etcétera.

Cambio21